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Catavinos.... no , copa... sí para los vinos de Montilla-Moriles

29/10/2016

No hace falta ser un gran entendido en el mundo del vino para darse cuenta de que tu percepción del vino puede variar según la copa en la que lo tomas. Una copa  de buena calidad y con la forma adecuada es esencial a la hora de que el vino exprese todas sus cualidades. Y si no prueba a tomarte tu vino preferido en un recipiente de plástico, o el agua o tu refresco favorito, probablemente su sabor sea distinto, si lo tomas en un vaso o en una lata. Pues si esto ocurre con el agua, qué no puede pasar con el vino, un elemento cargado de aromas y sabores. Por ello la copa tiene una especial importancia si quieres tener una experiencia que vaya más allá de “sólo beber algo” , sino disfrutar a tope de tu vino.   En córdoba , hace poco tiempo se lleva un debate abierto sobre en qué copa servir nuestros vinos generosos, mucho más candente después de que en la última Cata del Vino de Montilla Moriles se escogiera una copa distinta, al “tradicional” catavinos.   Para mi “no hay color”, la copa gana “por goleada”, preferiblemente ancha y de calidad, que en un catavinos, herramienta ésta última, destinada por los profesionales a detectar posibles defectos en el vino.  

El portavoz de Riedel en España, Jordi Segura, nos da algunas claves para elegir la mejor copa:    ·      

Equilibrio. Una buena copa de cristal no puede ser cabezona, tiene que asentarse firme en la mesa.   ·      

Transparencia. El cristal tiene que ser neutro, no distorsionar colores que nos puede apetecer apreciar, sobre todo si bebemos rosados o vinos con años de crianza en botella.   ·      

La forma es lo más importante después del material, que preferiblemente ha de ser cristal, ya que según la silueta de la copa, se pueden concentrar unos aromas mejor que otros. Por ejemplo, copas estrechas, por lo general, no son buenas para meter la nariz y empezar a percibir fruta o especias.   ·      

Según sea la forma de la copa y sobre todo su parte superior, su abertura, ésta “lanzará” el vino a una parte u otra de la boca, y según sea esa zona “geográfica”, podrás percibir antes el dulce, el amargo, el salino… Una copa más estrecha, por ejemplo, lanza el vino a la punta de la lengua, estimulando la percepción dulce. Si es más ancha, el líquido va más atrás y excita otras zonas y papilas gustativas distintas.   Para Riedel “el contenido determina la forma”, por ello, y si seguimos ésta sabia máxima  los restauradores, jefes de sala, camareros, consumidores … tenemos una responsabilidad añadida: la de posibilitar la mejor experiencia a quien prueba o toma nuestros vinos. Si lo hacemos con un agua , por qué no con nuestros vinos. A un excelente contenido el mejor de los continentes.

En Tellus lo tendrás.    

Catavinos.... no , copa... sí para los vinos de Montilla-Moriles

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